Días
complicados. Mientras hallo tiempo y energías para volver a escribir, les dejo
esta historia de cronopios y de famas de Julio Cortázar:
La foto
salió movida
Un
cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para
sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se
aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los
fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo
mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la
billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno
de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de
abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los
tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este
cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo
esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se
confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe
para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero
pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una
taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez
de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.
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Saludos cordiales.
