Lo que
están viendo, para quienes no hayan visto ese episodio de South Park, es un
HumancentiPad: tres personas unidas quirúrgicamente por el tracto digestivo,
con un teclado (dispositivo de entrada) al inicio de la “cadena” y una pantalla
(dispositivo de salida) al final. Se trata de la próxima evolución del iPad que
según Steve Jobs (obviamente es un episodio de cuando aún vivía) no sólo les
permitirá a los usuarios compartir sus mensajes, imágenes, videos… sino también
su propia mierda, literalmente.
Al
finalizar el episodio, y todavía riéndome, me pregunté cómo demonios se les
había podido ocurrir a los guionistas de la serie una idea así. Pensé que el
origen de todo debió ser el término “human centipede”, o sea, “ciempiés humano”.
Ahora ¿cómo es que relacionaron esas dos palabras aparentemente no
relacionables en primer lugar? Imposible que se tratara de una asociación
gratuita. Es cierto, South Park es una serie absurda pero en el fondo todo lo
que sucede en ella tiene una justificación o es referencia a algo. Con esa sospecha
puse “human centipe” en Google, y voilà,
primer resultado: un link de Wikipedia sobre la película “The Human Centipede
(First Sequence)”.
La trama:
un científico loco quiere tener como mascota un ciempiés humano, y para ello captura
a dos chicas y un chico a quienes convierte en más o menos lo mismo que se ve
en South Park. Es una película de terror de culto que tiene segunda parte
(mucho más chocante que la primera) y una tercera actualmente en producción que,
según su director y creador, va a dejar a las anteriores como cuentos de hadas
en comparación.
No las he
visto ni pienso hacerlo, al igual que el resto de películas así de
perturbadoras que he encontrado en internet y que busqué de curioso luego de
enterarme de la existencia de la saga del ciempiés. “Disturbing movies” fueron
las palabras que usé como criterio de búsqueda que me dio como resultado varios
“top ten”. Leyendo las descripciones de muchas de las películas listadas (o
incluso sólo viendo sus posters) a uno se le pone los pelos de punta. Predomina
lo grotesco, crudo y explícitamente violento, como “Men behind the sun”
(segunda guerra mundial, científicos japoneses hacen experimentos con
prisioneros chinos) o “Saló o los 120 días de Sodoma” (una cúpula de poderosos
humilla y tortura a un grupo de esclavos); pero también está lo experimental al
extremo y sin una sola gota de sangre, como “Eraserhead”.
De las
pocas películas que he visto en mi vida que me hayan hecho exclamar “¿qué carajos estoy viendo?” definitivamente la
más memorable es la comedia de inicio de los 70 “Pink Flamingos”, que su mismo
creador calificó (y promocionó) como “un ejercicio de mal gusto”; descripción
precisa especialmente por su escena final, la histórica ya escena final, que
puede dejar traumado a muchos.
Y esa fue
la más memorable pero no la más rara, en este post sobre películas raras supuestamente
pero que no sé cómo va a terminar.
Manchas
de tinta
“SilentHill” es una saga de videojuegos de terror con un soundtrack excelente, y una
muestra de ello es la canción instrumental “A Stray Child”. Un día quise ver
que pudieron haber hecho con esa canción usuarios de YouTube, y lo primero que
encontré, fue pues…
Es un
video en blanco en negro. Play. Empieza la música. De arranque un hombre sentado,
enmascarado, vendado, convulsionando y vomitando sangre (o al menos eso creo
que es). Luego un pradera, un cielo, un hombre desnudo sobre la tierra
convulsionando también… hay que ver el video. Las imágenes (que son reales en
el sentido que no han sido generadas por una computadora) no son del juego:
proceden, de acuerdo a la descripción, de una película llamada “Begotten”. Vi ese
video un par de veces más antes de meterme de lleno a hacer averiguaciones. En
todo momento trataba de entender qué era lo que estaba viendo: ¿era un
manicomio?, ¿un campo de concentración?, ¿por qué sufrían esas personas?, ¿estaban
siendo torturadas? Me aterraban esas suposiciones porque, aunque se tratara de
una película, me hacían recordar de lo que se sabe es capaz la naturaleza
humana. Eso, que es algo real, sí que puede ser perturbador, no lo sobrenatural, ni muchos menos
lo metafórico. O sea que no hay que temerle a “Begotten” porque finalmente no
es más que una larga metáfora sobre el origen del mundo y de la vida. ¿Esas
personas sufriendo? No son “personas”, son “dioses” muriendo, naciendo,
transformándose... Otra vez: lo metafórico no da miedo. La película (que se puede ver completa en YouTube) dura poco
más de una hora; no tiene diálogos ni música, sólo unos cuantos efectos de
sonido. Su autor la define como un test de Rorschach (ese test en el que se le
muestra a una persona unas manchas de tinta y se le pregunte qué ve) y en
muchas partes sí que lo es, como en esa escena en la que después de varios
minutos comprendí que lo que estaba viendo era una vagina. Es un poco difícil reconocer
una cuando está en primer plano, en blanco y negro, y con mucho vello púbico (no
había visto tanto desde la última porno de los 70 que pasó por mis ojos) lo que
tiene sentido porque el personaje de esa mujer es el de la “Madre Tierra”, o
sea que bien al natural.
Tal vez
alguien con mucha más sensibilidad artística que yo disfrute “Beggoten” (la
película más rara y aburrida que he visto en mi vida) y no se quede dormido a la mitad
como me pasó a mí.
Y en una
nota aparte que poco o nada tiene que ver con este post, ya que mencioné lo
del test de manchas de tinta, ahora entiendo que es por su máscara el por qué ese
personaje de “Watchmen” se llama “Rorschach”.
***
Pink Flamingos, trailer
A Stray Child, música de Silent Hill 3
con imágenes de Begotten
con imágenes de Begotten


























