lunes, 20 de febrero de 2012

Ese momento de felicidad espontánea

Vivo en una zona tranquila y agradable en donde uno puede salir a pasear, incluso de noche, sintiéndose seguro. Es así la mayor parte del tiempo, o sea, no siempre: en los 6 años que llevó aquí, viviendo en un edificio, me he enterado de tres asaltos; todos a mano armada y en la noche.
La primera víctima fue un vecino a quien en la puerta del edificio, cuando sacaba sus llaves, lo abordaron y le robaron, entre otras cosas, su mochila en la que llevaba su laptop; al parecer lo habían estado siguiendo en un auto. Me lo contó mi madre pidiéndome que tuviera mucho más cuidado porque por aquellos días yo regresaba de la universidad a las 11 de la noche.
La segunda víctima fue una señora, vecina también, que llegaba de hacer compras de un centro comercial. Entraba al edificio cargando varias bolsas, y, justo antes de cerrar la puerta, irrumpió un hombre quien no sólo la amenazó a ella sino también al portero; se llevó las bolsas y la cartera de la señora. Yo, que en esos momentos estaba a unas dos cuadras, vi a un hombre salir corriendo el edificio y meterse a un auto blanco el que a continuación arrancó a toda velocidad. Fue el portero, pálido, quien me contó lo sucedido.
El tercer asalto pasó un día en la que yo estaba muy entretenido viendo tv; tan entretenido que no le presté mayor atención a un grito de mujer que provenía de la calle. Minutos después mi madre entra alarmada a mi cuarto y me cuenta cómo a una chica que salía de una de las casas de en frente le acababan de robar su auto. Mi madre lo había vio todo por la ventana de su habitación: el asaltante, luego de hacer que la chica le diera las llaves, la empujó al suelo, en medio de la pista, y se marchó con el auto; ella quedó llorando hasta que salieron personas de la casa de donde había salido y se la llevaron adentro.
Definitivamente ningún sitio, por más tranquilo y agradable que sea, es completamente seguro.
Un domingo a eso de las 3 de la mañana, mientras contemplaba la calle desde mi balcón, vi  a un chico y una chica, tomados de la mano, caminar por la vereda de la cuadra que está al frente de mi edificio; venían de alguna fiesta. Entonces se detuvieron a la altura de un árbol, bajo su sombra, y empezaron a besarse, abrazarse. Por momentos permanecían inmóviles, otros ratos hacían como si bailaran, y cuando reían se podían escuchar claramente sus risas. Pasaban los minutos y nada: no se iban, seguían con lo suyo completamente despreocupados en esa calle desierta. Observé los alrededores: nadie merodeaba, ningún auto sospechoso estaba estacionado o dando vueltas, ni si quiera había señales del patrullero de la policía municipal. Parecía que nada interrumpiría ese momento de felicidad espontánea; nada ni nadie. Entonces me pregunté “¿dónde carajo están los ladrones cuando se les necesita?”.

20 comentarios:

  1. Es un relato divertido. Y aparte, eres chismosín. ;)

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  2. Ah caray, deja que el amor fluya, ludobit y concéntrate en el Zelda ;)

    Saludos :)

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    1. Claro, como ya tienes novia... déjanos a nosotros los "alones", ya.

      xD

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    2. esta prohibido chapar al frente de mi casa jaja

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  3. Jaja, creo que me hubiese preguntado algo muy parecido; ¿qué haría el mundo sin solitarios ni ventanas? (que en suma a veces resultan en ladrones),

    Me gustó la captación del instante.

    Abrazo.

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    1. yo no podria vivir sin una ventana cerca que de a la calle :)
      saludos, juan

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  4. jajajajajaja
    Qué éxito este post!!!
    Pero es cierto... todo está cada vez más crítico en las calles!
    Un beso!

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    1. hay q andar con mucho cuidado, viendo a todos lados. ojala esta sensacion de inseguridad en lima disminuya pronto.
      un abrazo, marite

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  5. Hola Ludovit, encontrándome bellos escritos en tu blog. Ya no te he visto por la página, ojalá vuelvas. Saludos y un gran abrazo para ti.(Espero que ahora si pueda publicar mi comentario, pues nunca lo puedo hacer). Claudia Alhelí Castillo

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  6. Feliz porque ahora ya podré comentar en tu blog, y no solamente leerte. Saludos!!!!!Claudia Alhelí Castillo (Blogg Pensamientos de Alhelí)

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    1. hola claudia :)
      q bueno saber de ti. ya no sigo en tonanzi, el mundo de los blogs es mas emocionante.
      gracias y un abrazo

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  7. Me asaltaron el primer día de febrero. Bueno, perdí el celular, los documentos un par de tarjetas de ahorro y un poco de dinero. Cosas que solucioné al momento. Pero lo que me dió más rabia, fue la casi nula oportunidad que tuve de incluirme en el ranking de los MATADORES DE DELINCUENTES.

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    1. me hiciste acordar la serie "dexter", aunque el mata (tortura) asesinos, pero bien podria haber un peruano q se anime y aplique las mismas practicas con nuestros delicuentes de todos los dias jeje.
      saludos, oscar

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  8. =D No esperaba ése final... gracioso!
    Sabes qué es lo peor de robos? que lo haga un "amigo" tuyo, y peor que tenga la cara de seguir fingiendo ser tu "amigo", me pasó en el colegio, un supuesto amigo me robó el móvil...

    Besos mentales.

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    1. bueno, no he tenido amigos q me robaran directamente pero si aquellos q me pidieron plata y q luego nunca me pagaron, ¿es una forma de robo, no?
      un abrazo, belleza :)

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