jueves, 31 de mayo de 2012

Una bola de papel del tamaño de una pelota de fútbol

Ahora que lo pienso, que el profesor Pepito nos hiciera ver “Al maestro con cariño”["To sir with love"] no fue porque la historia trate sobre temas como el racismo y la tolerancia; esto fue sólo la excusa para que pudiera compartir con nosotros, sus alumnos del quinto grado, la película que seguramente era su favorita por sentirse plenamente identificado con el protagonista: un maestro negro enseñando en un aula de puros alumnos blancos y, para concha, problemáticos. Bueno, racialmente nuestra aula era más variada pero definitivamente el único zambo ahí era el profesor Pepito, y tampoco éramos lo desadaptados que eran esos estudiantes ingleses, sólo algo inquietos. De todas formas pienso el profesor Pepito se sentía Sidney Poitier en ese papel de maestro cada vez que iba a trabajar al Salesiano Rosenthal. Ahora, por qué nos hizo ver “La novicia rebelde”["The sound of music"] no lo sé. No hay nada en esa película con que él se pudiera identificar ni directa ni indirectamente, y tampoco tiene enseñanzas tan profundas como “Al maestro…”; sólo es acerca de una adinerada familia austriaca en plena segunda guerra mundial haciéndole frente a los nazis… cantando. Supongo que fue esto último lo que enganchaba a nuestro profesor y que si nos mostró esa película fue para transmitirnos su entusiasmo por el canto. Sí, tuvo que haber sido eso, porque poco después nos anunciaría que todo el quinto y el sexto grado se juntarían para formar un coro.
En unos meses ya estábamos en la ceremonia por el día del padre, vestidos con un poncho celeste de satén, cantando:
DO…minemos nuestra voz
RE…pitiendo sin cesar
MI… lección si entiendes ya
FA…cil es poder cachar (perdón, cantar; es que nunca faltaba quien solapa nomás cambiara la letra)
lalala etc.
O sea “Do-Re-Mi” y otro par de canciones de la “La novicia…” acompañados por una pista musical y con el profesor Pepito dirigiéndonos con una varita. El aplauso del público fue un poco más sincero que en los números que nos precedieron así que se podría decir que no lo hicimos mal. Desde entonces estaba asegurado que cantaríamos en todas las actuaciones del colegio, para el orgullo y felicidad del profesor Pepito, o “Pantro” (porque se parecía a Pantro de los Thundercats), quien tuvo que expandir el repertorio. “La malagueña” (versión Pablito Ruiz) sería una de las nuevas canciones y todo un reto para el solista por el largo y agudo “que eres liiiiiiiiiiii...inda hechicera” que se repetía dos veces en la canción. Pero así como era un reto, era también una gran oportunidad de lucimiento, y por eso se produjo un pequeño conflicto entre los dos mejores cantantes del coro, Aguirre y el lame-culos de Jaramillo. Al final el elegido fue Aguirre, lo que provocó en Jaramillo una rabieta tal que sus padres fueron a hablar personalmente con el cura director para que su hijo cantara uno de los dos solos. Eso no pasó. Cómo le habrá dolido a Jaramillo los aplausos que provocó Aguirre a mitad de la canción la primera vez que la cantamos; y cómo habrá gozado cuando en otra presentación, en una de esas “i” repetidas, a Aguirre le salió un gallazo. Y es que armar un coro con niños a una edad en la que empiezan a dejar de serlo tal vez no sea una buena idea. Yendo de los mejores cantantes a los peores, estábamos divididos en 3 grupos: primera, segunda y tercera voz, pero constantemente el profesor nos redistribuía porque de pronto alguien cambiaba de voz.
Yo por ejemplo empecé siendo segunda pero acabé en la tercera; ni siguiera ni experiencia previa me salvó del descenso. Un par de años antes de que llegara el profesor Pepito al Rosenthal (llegó justo cuando yo pasaba a quinto grado) participé de un recién creado coro a donde llegué por descarte porque era obligatorio estar en alguna actividad extracurricular y en los deportes era un cero a la izquierda. En ese coro no llegábamos ni a diez y aquí no había pista musicales, siempre era el profesor Rengifo quien nos acompañaba con su guitarra. Pero esta iniciativa no llegó lejos a pesar de que parecíamos ser el relleno perfecto para las actuaciones en donde siempre salíamos a cantar una y otra vez la misma canción de José Luis Perales, “Que canten los niños”, canción en la que incluso tuve mis segundos como solista porque cada miembro tenía reservado para sí una de las líneas (sólo por citar algunas):
Yo canto para que me dejen vivir
Yo canto para que sonría mamá
Yo canto para que sea el cielo azul
Yo canto para que…
Y ya pues, el que yo tuviera que cantar demuestra la escasez de talento en ese coro y por qué duró un año nomás.
Lamento no tener una voz adecuada para el canto; de lo contrario tal vez hubiera sido menos patética mi performance la vez que le canté por teléfono a una chica “Puente” de Gustavo Cerati. Aunque todo vale si se trata de vacilarse y los karaokes son una buena muestra de ello. Nunca he ido a uno propiamente dicho pero hay videojuegos como el “SingStar” para Playstation 3 que bien simula la situación; así acabamos una noche con unos amigos de la facultad, todos hombres, cantando el “Aserejé” de Las Ketchup o peor aún “Desesperada” de Marta Sánchez. Por algún rincón de internet está el video de esa velada. Pero si es “interesante” la imagen de cuatro chicos cantando Soy una mujer normal, una rosa blanca de metal... creo que más lo fue el número musical que armaron un día Medina y Sánchez, dos compañeros de cuarto de secundaria, en el que aprovechando que no había ningún profesor en el aula se pusieron a cantar (con un inglés fingido) “Summer Nights” de la película “Grease”, asumiendo cada uno el rol de John Travolta y Olivia Newton John respectivamente. El chongo hubiera continuado si no fuera por una bola de papel del tamaño de una pelota de fútbol, que fue justamente lo que les lanzó Padilla al grito de “¡ya basta de tanta mariconada!”, pero al muy pajero le falló la puntería y terminó rompiendo una de los vidrios que daban a la calle, lo que de inmediato llamó la atención de maestros y curas. Hay formas y formas de protestar: yo de niño hubiera preferido mil veces que mis hermanos me hubieran lanzado cosas cada vez que me ponía a cantar villancicos acompañado por un cassette de “Los Toribianitos”, antes de lo que hicieron finalmente: tirar secretamente ese cassette a la basura. Un día simplemente no lo encontré más y recién el año pasado me revelaron el misterio de esa desaparición.
Diría que me deben un cassette, o un cd en todo caso,  pero creo que “Los Toribianitos” ya no existen. En mi niñez eran EL coro, por eso era inevitable las comparaciones con el nuestro formado por el profesor Pepito, aunque esas comparaciones eran principalmente en son de burla porque “Los “Toribianitos”, que creo no pasaban de 20 integrantes, nos daban mil patadas a nosotros que éramos alrededor de 100. Y el profesor Pepito lo sabía, por eso es comprensible que a último minuto haya cancelado nuestra presentación en una actuación en la que se había anunciado una gran sorpresa al final. Esa gran sorpresa resultaron ser precisamente los niños cantores del Colegio de Santo Toribio.
***
Do Re Mi
La malagueña (Pablito Ruiz)
Que canten los niños (José Luis Perales)
Puente (Gustavo Cerati)
Aserejé (Las Ketchup)
Desesperada (Martha Sánchez)
Summer Nights (de la película Grease)
Los Toribianitos

18 comentarios:

  1. Por lo que veo te divertiste bastante en tu etapa de colegial. Lo del coro cambiando de voces me ha llamado la atención, nunca se me había ocurrido pensar que a esas edades eso sucede.
    Una narración, como todas las que presentas, entretenida, original e interesante.

    PD: Tal vez vaya al Perú en Octubre, tengo algunos amigos.

    Un abrazo

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    1. estoy seguro q seras bienvenido de vuelta a estos lares. tal vez nos podamos conocer y me sirvas de guia turistico porque creo q tu conoces mas mi patria que yo jaja.
      un abrazo, moderato

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  2. Qué éxito tu repertorio de canciones acompañando el post... lo máximo. Esas actuaciones y profesores en el colegio marcan de verdad. Fui a youtube a buscar el video de Martha Sanchez con ustedes bailando ahí pero no lo encontré jajaja

    Lo de la bola de papel, no entiendo COMO rompió la luna!!! Era papel o cemento!!! Jajajajaja Sí que eran terribles tus amigos!

    Un beso!

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    1. esos malditos no se q les ponian a sus bolas de papel, pero la cosas es q si te caia una en verdad te dolia, porq ademas te la tiraban con todas sus fuerzas.
      un beso, marite
      pista: el video esta en facebook ;)

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  3. Sorry, no pude escuchar ni una de las canciones, mas bien no quiero... Qué pena, ya me habría dado un balazo.

    PD. Recuerdo un "happy b-day tu yu", que me cantó alguien en una conversación, y sí se oía fatal, además no era mi cumpleaños.

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    1. o sea fue como el "happy birthday" q le canto marilyn monroe al presidente kennedy pero al reves y mucho menos sexy jaja.
      un beso, bellarte

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  4. Jajaja, no te imagino cantando "desesperada", pero bue, quizá en alguna reunión blogger nos vayamos a un karaoke y hagamos un dúo ;). Genial tu entrada, como siempre, Ludobit.

    Saludos.

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    1. mientras no haya camaras grabando, toda cancion es posible jaja.
      saludos, edch

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  5. Esos tiempos del colegio (de la niñez y parte de la adolescencia en realidad), donde eras libre de bailar y cantar sin que te lo impidan los prejuicios xD También tengo algunas anécdotas de ese tipo. ¡Qué no habré cantado yo! xD

    Saludos :D

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    1. y existe material audiovisual de esos tiempo, seria bueno q alguien se animara a digitalizarlo para su mejor conservacion, aunq de repente a nadie le convendria q saliera a la luz esos archivos ;)
      saludos, tropicologo

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  6. En el cole siempre era "la guía" para empezar una canción, en la casa o en la calle siempre acostumbro a cantar o mover la cabeza al compás de una canción, y en las reuniones familiares, un karaoke nunca falta. Sería genial, como dice Edch, que alguna próxima reuna blogger se haga en un karaoke. Besos Ludobit

    Pdta:Siento que te "liberaste" con este post, como si ya no te importara nada y escribieras y escribieras aun cuando te fueras por las ramas. Por eso me gustó, es muy distinto a los anteriores.

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    1. q perspicaz, paty! ;) efectivamente, probe un estilo distinto esta vez.
      un beso
      p.d: empezare a calentar la vez desde ahora jaja

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  7. Wow esas bolas de papel son toda una amenaza ¿cómo es posible? si es papel! bueno dejando eso de lado que chévere tu etapa de coro tipo Glee jaja yo también estuve en uno pero no duró mucho. Para mi debería ser algo más empleado en los colegios, liberas mucha energía guardada, educas tu voz y quien sabe por ahí se descubre a un verdadero artista. Será cuestión de un día hacer un karaoke (cantar por siacaso) jajaja Un abrazo!

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    1. jajaja mientras no tenga q hacer ningun tipo de coreografia, no problem.
      un abrazo, munani

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  8. Qué recorrido... Creo que yo no quiero recordar lo que escuchaba en otra época, soy propenso al suicidio.
    Un abrazo.
    HD

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    1. gracias por el comentario, colega suicida :)
      un abrazo, humberto

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  9. Hombres cantando Asereje, eso tengo que verlo... Qué buenos recuerdos del colegio, lo extraño tanto...

    Besos mentales.

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    1. y lo volveria a hacer jaja.
      un beso, belleza

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